María nos cuenta los cambios de 17 años en Tamarindo Express

Hoy las Historias de Tamarindo va a dedicar esta entrada a una mujer que lleva desde el año 2001 trabajando aquí. Podría decir que María es toda una institución en Tamarindo y que, además de llevar media vida facilitando gestiones, envíos, y haciendo posible que miles de personas hayan sacado sus documentos o sus trámites adelante, es una mujer que tiene una respuesta clara a cada pregunta que recibe.

Lo que me gusta de María es que siempre tiene tiempo para ayudar. Cuando la veo la primera vez, tengo las ganas de esperar a que cuelgue el teléfono y que no tenga delante a nadie en su escritorio. La verdad es que eso no pasa nunca. María siempre está ocupada resolviendo y ayudando a alguien, y esto, en esta ocasión, tiene que ver conmigo. En cuanto sabe que la quiero entrevistar, me contesta a todas mis preguntas sin dejar de empatizar, porque en eso es una grande. María sabe lo que quieres, y por eso mismo te atiende y te da la información que necesitas. Y eso en Tamarindo es lo mismo que ofrecerte oro en paño.

¿Por qué digo esto? Porque María se hace cargo de la atención al cliente y de ofrecer la información que el cliente demanda, con todo lujo de detalles, con un bonito acento santadereano detrás de cada saludo, o de cada cierre de llamada. Es paciente, no pierde nunca el tono amable, y no tiene ninguna prisa en explicar todo lo que sabe, si necesitas más datos, te los da hasta que quedes contento. Y así, como puede resolver dudas sobre paquetería al teléfono, puede hacerse cargo de la caja, de sacar adelante los trámites que llegan a la oficina, y también comentar la nueva normativa para los envíos.



¿Cómo entraste a trabajar a Tamarindo Express?

Este era un punto de referencia para los latinos. En ese momento estaban ubicados en Gran Vía 80. Tuve la suerte de conocer a la señora Felisa, que es la fundadora de Tamarindo, quien apostó por sacar adelante una empresa familiar que aportara soluciones a la comunidad de América Latina, a través del envío de dinero y trámites -porque eso fue lo primero que se hizo en Tamarindo-.

Cuando la señora Felisa me llamó, me vinculé a la empresa y, desde entonces, no he dejado de trabajar. Todavía me acuerdo del día en que llegué.

¿De qué te acuerdas?

Esto fue en el año 2001 y recuerdo que en la oficina estaba trabajando una chica que era de Bucaramanga, como yo, y que ella se devolvía en ese momento, así que ella salía, y yo entraba. Cuando empecé a trabajar en Tamarindo, todo se hacía manualmente. Había

ordenadores grandes, de esos que se llamaban culones- dice con una sonrisa-. Los recibos se hacían a mano, ¡se enviaban por fax en la tienda de al lado!

En este momento no había paquetería en Tamarindo. Hacíamos giros de dinero, correos y documentos a Colombia.

Y todo se hacía de forma presencial, no había nada digital en ese momento. Eran otros tiempos.

¿Recuerdas alguna anécdota de estos inicios, María?

En ese momento había historias de todo tipo. Recuerdo que iba a entrar en vigor el visado para los colombianos a España. Hasta ese diciembre de 2001 se podía entrar sin visa, y esta fue la época cuando la gente se vino masivamente. Llegaban a Tamarindo con dólares para mandarlos a Colombia, algo que ya no se puede hacer. Recuerdo que era duro. Porque conocí historias de gente que se venía, y que le tocaba dejar a sus hijos en Colombia. Ese diciembre la gente venía con todo prestado.

¿Cómo era Madrid en ese tiempo?

Era el boom de la construcción, teníamos muchos clientes por ese boom. Eran los tiempos que te daban hipoteca y te comprabas un coche fácil porque todo eran facilidades. Los clientes, en estos tiempos, eran principalmente personas de mediana edad, personas que ya se habían jubilado en Colombia, y que llegaban a Madrid con la expectativa de no saber qué iban a hacer. Luego eso cambió.

¿Ha habido muchos cambios?

Imagínate. ¡Eran los tiempos en los que la gente iba al locutorio!

En ese tiempo hacías el giro con Tamarindo y te regalaban tres minutos de llamada en el locutorio de al lado, eso era un gancho. Los clientes aprovechaban y llamaban para avisar que se había ido el giro.

Les grapábamos la promoción con un sello. Esa campaña duró tiempo. Ya no hay locutorios, ni cabinas- dice María con una sonrisa al recordarlas.


¿Qué es lo que te gusta de trabajar aquí?

Se aprende mucho. Este trabajo te da conocimiento en general en todas las áreas. Y eso incluye el área de extranjería. Y también aprendes porque ahora hay cada vez más servicios. También se está moviendo la asesoría en trámites migratorios. Tamarindo Express es una empresa que ha crecido muchísimo.

A mí me gustan mucho los trámites, y me gusta el trabajo de atención al cliente, porque yo estudié Educación Infantil, y si uno sirve para las personas, eso alimenta mucho.

¿Cómo definirías a tus clientes actuales?

Ahora el cliente es más joven, ellos llegan porque quieren homologar estudios. Y a mí me gusta mucho ayudarlos. Uno se alegra también por ellos, porque son muchos los chicos que llegan recién egresados de la universidad. Que ya han empezado a conseguir sus metas. Y para eso estamos en Tamarindo Express, para ayudarlos, siempre.



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