Pues se nos vino encima Halloween. Ya se ve desde hace un mes la gente con
manchones negros, cicatrices pintadas, camisas sangrientas, brujas. Y uno se
pregunta, ¿es la moda o es Halloween? Como por aquí uno se puede vestir como
uno quiera en Halloween, Semana Santa, San Isidro, nadie se está fijando en nadie,
ni murmuran si llevas la misma camisa toda la semana al trabajo. ¡Qué liberación,
Dios! Allá te hacen un scanner completo porque tienes que estar combinada: uñas,
pezuñas, cejas, sostenes, no, qué calvario. A veces veo muertas vivientes zombies
con unas cejas tatuadas azúl petróleo o el indefinible color grisáceo que ni siquiera
Lovecraft pudo definir en sus libros de terror cósmico. Por favor, no se pinten esas
cejas tan remarcadas que a veces voy comprar una yuca y aparece una chica con
unas cejas como la M de Mazinger a cobrarme.

El bendito Halloween que tanto se criticaba en nuestros países, que eso es de una
cultura importada, que eran los gringos con sus días de celebrar tonterías, en fin,
una verguënza para nuestros ancestros, que es fiesta pagana, no cristiana. Todo
eso era verdad. Pero ya, ya se instaló en Latinoamérica y en Colombia dicen “-Triki,
triki jalogüín, quiero dulces para mi”. En Venezuela y Perú es “Dulce o truco” y en
España la típica “Truco o Trato”.

Y en España, ni hablar. Halloween es todo el mes de octubre. Así que te puedes
disfrazar todo el mes. Ves por todos lados: lámparas de calabaza, guirnaldas de
calabazas anaranjadiitas. Escaparates con telarañas, entras al chino y ves todos el
halloween con máscaras, accesorios, capas, dientes con sangre, colores, de todas
las medidas y gustos y me entran unas ganas de… de llorar porque quiero comprar
todas esas tonterías, pero no me ha llegado aún el recibo de la luz, que eso sí que
es un tema de TERROR. Un recibo de luz o una notificación de Hacienda en
España causa el mismo pánico de ver un muerto que se levanta de la urna. Se los
digo en serio. Si quieren asustar a un español díganle: “Te llegó un burofax”. No
falla.

Lo más rico del Halloween de aquí son los Huesitos de Santo y Buñuelos de
Viento. No se mueran sin probar esas exquisiteces en la temporada de
cementerios. Yo muero por un buñuelo de viento relleno de nata que te comes de un
bocado y llegas el paraíso aún siendo pecadora.

Halloween es una fiesta que se remonta a más de 3.000 años, con los celtas,
anglosajones, era como su fin de año. Y era el día en donde la línea que dividía lo
terrenal con el más allá, con el otro mundo, era muy delgada. Los disfraces
macabros eran para espantar los espíritus malignos que acechan bajo la luz de la
Luna…

Y para todo espanto, terror o angustia, el mejor remedio se llama TAMABOX. El que
la reciba vuelve de entre los muertos a ver qué le mandaron. Y la Tamabox es de
Tamarindo Express.

Me despido con mi canción favorita sobre los muertos. Es una cumbia bastante
pachangosa y siniestra. Es LA DANZA DE LOS ESQUELETOS Desorden Público.