Hoy las Historias de Tamarindo se van al Consulado de Colombia para conocer a Alexandra Cruz, una mujer echadísima para adelante y que, después de ocho años, se ha convertido en una cara conocida para todos los que van a hacer sus trámites consulares en Madrid.

Lo que me llama la atención de Alex es que te mira a los ojos cuando te habla y tú sabes que, con esos ojos, te está diciendo que sabe de lo que está hablando, que tiene clarísimo lo que necesitas, y que está allí para ayudarte a que consigas tus papeles, documentos y trámites.

Cuando empezamos esta entrevista hace más de un mes, Alex era la presencia de Tamarindo Express en el consulado de Colombia, y hoy, que he vuelto a saber de ella tres semanas después, me ha contado que también está haciendo lo propio con el consulado de Venezuela.

Cada día, esta mujer de 59 años y tres hijos, habla a diario con unas 300 personas. Está de pie, porque no descansa ni siquiera cuando yo me he acercado a hacerle las fotos, ella siempre está alerta, sin perder detalle de quien entra y quien sale por la puerta de nuestro consulado. Cómo estaría de metida en su papel, que me tocó pedirle que se quitara la mascarilla para las fotos y, para que no saliera con el bolso, le dije que yo se lo cuidaría, aunque me pidió que me lo colgara y que por nada del mundo lo dejara en el suelo, porque ahí estaba lo de la empresa.

A mí me encanta conocer a personas como Alex, porque me doy cuenta de que ella es el vivo ejemplo de la mujer que le mete energía al trabajo, y que está donde tiene que estar, que conoce las respuestas a lo que le preguntan, y que tiene una facilidad extraordinaria para conectar con las personas. Suma más de veinte años en Madrid, aunque fue en 2014 cuando entró a trabajar con Tamarindo Express gracias a Doña Felisa, quien se quedó con su currículum y, luego de una entrevista, la fichó para que se uniera a esta empresa.

Lo cierto es que el currículum de Alexandra también sorprende gratamente. Estudió Administración de sistemas en el Politécnico Grancolombiano. Trabajó en la Asociación bancaria de entidades financieras de Colombia, que me explicó que es como “la mama de los bancos”, y también estuvo en la empresa Siemens en el departamento de licitaciones.

Hoy muchos le preguntan si también es abogada, y ella dice que no, pero es que sabe mucho sobre los trámites que hay que hacer, y sobre la documentación que hay que presentar en cada uno de ellos.

– Yo tengo el dominio de este tema, me dice resuelta. “Yo no le miento al cliente y prefiero dar buena información, porque así vendrá más gente por las buenas recomendaciones. La gente me identifica como la de Tamarindo”.

Cuando la veo abordando a los clientes, aprecio una gran educación y una forma muy directa y clara para ofrecer sus servicios. Así es como lo hace.

“Buenos días, señora o caballero, si necesita le puedo ayudar a enviar documentos trámites, seguro de viaje, paquetería aérea y marítima, trámites de nacionalidad, arraigo y servicios de abogado y cómo no: homologación de estudios. A todos los jóvenes les ofrezco la homologación de estudios, eso es un trámite primordial” -me dice con énfasis.

– ¿Qué es lo que tiene Tamarindo que los demás no tienen? -le pregunto con curiosidad.

El servicio, y también que tenemos unos buenos precios. Mira que son 25 euros enviar o traer un documento. Si es con recogida, son 35 euros. La homologación del bachillerato sale a 150 euros.

Alex sale a su casa a las 6: 30 de la mañana, trabaja desde las 7:30 de la mañana en el consulado de Venezuela y luego de 10: 30 hasta las 13: 00 se va a trabajar al de Colombia. Lo mejor es que nunca llega a la oficina con las manos vacías.

Como intuyo que es un trabajo que requiere de cierta resistencia, porque estar de pie y en alerta no es para todo el mundo, le pregunto que qué es lo que más le cuesta.

– “Cuando estamos en invierno, se te mete el frío en los huesos. El calor es más pasable. Cuando llueve, tienes que estar parada sola en la calle”.

¿Y cómo consigues que las personas te entreguen sus documentos? -le pregunto intrigada.

Pues a mí la gente me busca por la seriedad, por mi formalidad. Yo estoy aquí para que conozcan los servicios de Tamarindo, y les digo: “Acuérdese por la fruta, por el color naranja. ¡A mí tienen que identificarme por todos los lados!”.